Sin
intención y deseo, a diario llevamos toxinas a nuestro ser. Como vimos en la
primera parte de este tema, a través de lo que comemos, los medicamentos, el
medio ambiente, hasta lo que pensamos. El proceso es complejo y pone nuestra
salud en jaque. En esta segunda parte se describirán algunos de los efectos de
los tóxicos más comunes o importantes en el ser humano. No tienen ningún orden
en específico:
Fertilizantes: Sus efectos producen debilidad general, dolores de cabeza y depresión.
Se han notado efectos cancerígenos especialmente en el esófago y estómago.
Plaguicidas: Sus efectos producen daños neurológicos irreversibles, trastornos
respiratorios, alergias crónicas, alteraciones hormonales y cáncer en el
sistema reproductor.
Campos electromagnéticos (toma corrientes,
cargadores, luces fluorescentes, televisor, computadores, microondas, etc.): Sus efectos producen alteraciones del sistema nervioso, del corazón,
sistema hormonal, insomnio, cansancio, jaquecas, depresión. Es recomendable
alejarse de estos campos especialmente durante el sueño.
Agentes químico en lugares cerrados
(ambientadores, desodorantes, perfumes, inciensos, productos de limpieza,
esmaltes, etc.): Sus efectos producen tos
seca, dolor de cabeza, nauseas, vértigo, enrojecimiento facial y debilidad.
Aditivos y colorantes: Sus efectos producen alergias, asma, daños en el sistema nervioso,
tiroides, hiperactividad infantil, hígado y visión.
Reguladores de acidez: Sus efectos producen disminución de la absorción del calcio, hierro y
magnesio de los alimentos.
Aromatizantes y potenciadores de sabor: Sus efectos producen daños al sistema óseo, glándulas paratiroides y
suprarrenales.
Metales pesados en los utensilios de cocina como
aluminio, plomo, mercurio, cobre: Sus efectos
producen Alzheimer, daños en la mucosas digestivas, estreñimiento, dolores
abdominales, irritaciones del tubo digestivo, trastornos de la piel, cálculos
renales, hipertensión arterial.
La sal de mesa común sobre 7 gramos al día: Sus efectos producen enfermedades cardiovasculares, renales y
neurológicas.
El azúcar: Sus efectos consume varias de las vitaminas B, genera diabetes, acumulación
de grasas, daños en el sistema circulatorio y depresión.
Plásticos, especialmente calentados en el
microondas sin estar hechos para tal fin: Sus efectos producen lesiones sobre los cromosomas, hormonas, tumores y
cáncer del hígado.
Toda intoxicación física tiene cuatro fases: 1. exposición
o absorción del tóxico, 2. Transporte del tóxico por medio de los fluidos y
tejidos del cuerpo, 3. Interacción con las células y los tejidos generando sus
efectos negativos y 4. Eliminación.
La buena
noticia es que ante la presencia del tóxico, esencialmente, el organismo intentará
eliminarlo a toda costa antes de asimilarlo. Utilizará sus mecanismos naturales
para hacerlo de manera pronta y segura. Sin embrago, ante la gran afluencia de
tóxicos, el organismo es incapaz de eliminarlos todos, motivo por el cual se
acumulan en nuestros tejidos, favoreciendo las enfermedades.
En el
próximo artículo revisaremos qué alternativas existen para ayudar a nuestro organismo
en el proceso de desintoxicación.
